Las Monedas una parte de la historia.

Antes de que el hombre fuera capaz de acuñar las primeras monedas, todas las transacciones se hacían a través del trueque. Es una forma de comercio muy antigua y que sigue funcionando aún en nuestros días. El problema del trueque ha sido, es y será que si tu y yo vamos a cambiar algo, lo mío siempre tendrá más valor que lo tuyo, por el simple hecho de ser mío y tu pensarás exactamente igual.

Esto, que está impreso en lo más profundo de nuestro ser, ya lo vieron en la antigüedad. Los turcos muy adelantados a su época, entre los años 680 al 560 a.c. fueron los primeros en intentar ponerle remedio.  Acuñaron las primeras monedas de las que se tiene constancia.

La idea era tener un objeto de cambio con un valor estándar y que no fuera perecedero. 

La idea fue tan buena que en seguida se extendió por el resto de regiones. En un principio estas monedas, según el país que las acuñara tenían diferentes formas y estaban hechas de diferentes metales. No se sabe muy bien a quien atribuirle el mérito, me atrevería a decir que fue una mujer 😉 .  Pero se decidió unificar las formas a redondas, ya que facilitaba el transporte y manejo de las mismas ( mucho mejor que llevar un lingote o una miniatura de una hacha o una de un cuchillo.)

Tomaron tal importancia, que los distintos estados las comenzaron acuñar en metales preciosos como el oro y la plata. El problema es que el valor que tenía la moneda en algunos casos era menor que el metal del que estaba hecho y la picaresca llevaba a raspar estos metales preciosos degradando aún más su valor.

Pero para pícaros los gobernantes (si esto de ahora viene de lejos), que viendo que esto no era sostenible para sus arcas, decidieron usar aleaciones de metales menos nobles y dar un valor a la moneda sin dependencia del metal que contenía. Esto muy resumido es el comienzo de la economía tal y como la conocemos, pero ¿y qué tiene esto que ver con la joyería?.

Pues aunque pueda parecer que no, tiene mucho que ver. A día de hoy la casa de la moneda y timbre acuña ediciones especiales de ciertas monedas conmemorativas, en materiales nobles, no para que se usen como moneda de cambio, si no para el coleccionismo. A raíz de esto, en joyería se le ha dado una vuelta más, conviertiéndolas en collares, broches, pulseras….

En nuestro caso siguen siendo monedas coleccionables e intercambiables. Son el eje central de nuestros collares estrella, los Shakoins. Sin estas monedas los Shakoins no serían lo que son. Para destacarnos todavía más del resto hemos acuñado nuevas monedas, exclusivas solo para vosotr@s.

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