Mayo y Junio son los meses de comuniones por excelencia.

Llevamos ya unos cuantos fines de semana viendo un montón de niños de punta en blanco, dirigiendose a las iglesias para celebrar la comunión.

Más allá de la propia celebración religiosa, donde los infantes reciben por primera vez a Jesús en forma de hostia consagrada, está la celebración de la fiesta posterior. Y es que cada vez más, las comuniones se parecen a mini bodas.

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